Ideología y enseñanza en la Arquitectura: la experiencia norteamericana

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La comparación entre la espiral y la línea recta es el símil más
recurrido a la hora de explicar las diferencias entre el español y
el inglés como idiomas. Diferencias que van más allá de las estrictamente
gramaticales e implican una actitud distinta hacia la comunicación
que marca de algún modo sus culturas y estructuran
todo el pensamiento. Así, palabras en principio sinónimas representan
conceptos básicamente distintos, quizás por ello la educación
de un Arquitecto llega a ser algo entendido de modo muy diverso,
en ambas culturas. La reflexión sobre las diferencias, basada
en mi estancia en los EE.UU. durante tres años, primero como
estudiante en la Universidad de Columbia y luego profesionalmente
en Nueva York, es el hilo conductor de este texto.
Bernard Tschumi, en el catálogo de la exposición "Ocular New
York» de Berlín apunta dos actitudes diferenciadas en la enseñanza
de la Arquitectura. Una más tradicional, que tiene la Historia
como referencia constante -Historia entendida como una descripción
ordenada de sucesos- y que confía en la sistematización del
conocimiento como criterio pedagógico mientras otra más reciente  y                                               más preocupada por la relación de conocimientos diversos procura
la búsqueda de conceptos nuevos lo cual le lleva unas veces
a buscar en la Arquitectura, otras en la Filosofía o en campos del
conocimiento tan dispares como son la Matemática o la Música soluciones
a los problemas que las nuevas condiciones sociales
plantean.

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El marco cultural que fundamenta esta nueva actitud en la enseñanza,
es el de una crisis. Crisis ideológica que es el resultado
del cambio de paradigmas que las sociedades postindustriales están
sufriendo y que abre paso a la experimentación, en busca de
respuestas ante el problema de identidad que la Arquitectura contemporánea
padece.
En el cambio del paradigma de lo mecánico al paradigma de
lo electrónico, la Arquitectura como dice Eisenman ha pasado de
ser «una manifestación del dominio de fuerzas naturales tales como
la gravedad y el clima… convirtiéndose en monumento a tal
dominio» (1) a encontrarse con una sociedad donde los nuevos medios
de información y de informatización han supuesto transformaciones
importantes en el modo de habitar y en todo su sistema
de valores «.. .por primera vez la definición de la realidad viene en
términos de simulación, se valora la apariencia sobre la existencia,
lo que se ve sobre lo que es…» (1) cambios de valor para los
que la Arquitectura no puede encontrar ya ni en la Historia ni en
su cualidad poética argumentos suficientemente válidos.
La escuela más tradicional, ante esta nueva situación, asume
la posición más conservadora valorando estos cambios, como manifestaciones
de un deterioro social, argumentando que la Arquitectura
debe mantenerse fiel a sus principios, en una actitud de
resistencia, al menos estética.

Frente a estas escuelas, herederas de los métodos de la Ecole
des Beaux-Arts, donde se imparten conocimientos ya probados durante
el ejercicio profesional y donde se mantiene una creencia en
la enseñanza de la Arquitectura como oficio, surgen otros planteamientos
desde los cuales se intenta dar respuesta a los nuevos
condicionantes cuestionando los valores tradicionales; son en palabras
de Moneo, laboratorios, laboratorios de ideas donde críticos
y arquitectos ensayan teorías arquitectónicas, antes incluso
de llegar a ser públicas. Entre ambas tendencias, las posici~~~s,
no son sólo distintas sino incluso enfrentadas; frente a la tradlclon,
se propone la innovación; frente al conocimiento ya comprobado,/"
la experimentación; frente al valor de lo duradero, el prestigio de
la teoría; frente a las certezas de la técnica, la duda como método.
Ese énfasis por la Ideología, esa obsesión por el soporte teórico
de la Arquitectura, es lo que ha hecho de estos centros de educación,
fundamentalmente norteamericanos, un nuevo modo de entender
la enseñanza. La relación entre Arquitectura e Ideología ha
sido por lo demás una constante del debate arquitectónico norteamericano
durante al menos las dos últimas décadas. Ideología, sin
embargo, no entendida como en su acepción más común, que M.
Mcleod define como «un sistema de ideas e imágenes por
las cuales un grupo de individuos perciben su sociedad en un momento
determinado» (2) sino según la acepción que desarrolló la
Escuela de Frankfurt, quienes resaltan el carácter no neutral de
las ideologías y subrayan la capacidad que ciertas teorías poseen
para enmascarar condiciones de dominio. Su función por tanto,
de soporte del poder establecido y de ahí la necesidad no ya tan
solo, de Ideología, sino de una Ideología crítica, capaz de cuestionar
con afán de cambio, las bases de la sociedad y el papel que
en ella, la Arquitectura y los arquitectos desempeñan.
Buscando argumentos para estas diferencias, valgan como referencia,
algunos datos.

Tras el fracaso de los anhelos utópicos del Movimiento Moderno
datado por algunos con la voladura del proyecto de viviendas
Pruitt-Igoe en 1972, se hace más urgente la necesidad de nuevas
soluciones y poco después, en 1973, nace una revista dedicada
al criticismo en Arquitectura: «OPPOSITIONS» con un equipo editorial
formado en primera instancia por Peter Eisenman, Keneth
Frampton y Gandelsonas, que contribuyó durante las décadas de
los 70 y los 80 a formar en Nueva York, el principal lugar de encuentro
de las vanguardias arquitectónicas del momento, de hecho
sirvió de púlpito a ideologías tan diferenciadas como las tendencias
post-marxistas de la Escuela de Frankfurt en el análisis
arquitectónico defendidas por Tafuri o Francesco del Ca, junto con
los análisis basados en el Estructuralismo y la Semiología introducidos  por Galdesonas  y Colin Rowe, o a estudios sobre el tipo y la ciudad presentados fundamentalmente por Grassi y Rossi. El
pluralismo es sin duda, la característica más relevante de la publicación,
pluralismo basado en el respeto a cualquier Ideología por
su carácter crítico y a la búsqueda experimental como condición
a cualquier Arquitectura que se autoproclama progresista y reclame
para sí, un cierto valor intelectual.

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Desde 1984 cuando «OPPOSITIONS» editó su último número
hasta hoy, el panorama arquitectónico estadounidense y muy en
especial el mundo académico, sigue influenciado por su espíritu
y nombres como Eisenman, Frampton o Vidler creadores de la revista
siguen todavía animando el debate intelectual; pero sobre todo,
la publicación modificó con su aportación, todo un modo de relacionarse
con la Arquitectura y aquellos principios que sus fundadores
definían como los puntos sobre los que se fundamentaba
la publicación: «la conciencia del papel marginal de la Arquitectura
en una sociedad orientada al consumismo y por tanto la importancia
de la crítica y el criticismo como única fuerza en permanente
oposición a los valores establecidos de una sociedad empíricamente
orientada» (3) junto con su fascinación por la Vanguardia,
el énfasis de la Teoría como soporte y la introducción de la Arquitectura
en el campo de las ideologías críticas ha influenciado muy
poderosamente el mundo académico durante los últimos años y
aquello que empezó siendo una posición cuasi marginal o al menos
minoritaria, con ediciones muy reducidas -nunca llegaron a
sobrepasar los cinco mil números- ha marcado varias generaciones
de arquitectos.
Posteriormente, tras el surgimiento del postmodernismo, coincidente
en los EE.UU. con la llegada del conservadurismo a la política
y la era Reagan, criterios de mercado y nostalgias del pasado
ahogaron todo atisbo de crítica y cualquier actitud progresista,
se convertía en insolidaria con el proyecto común, de este modo
vanguardias y utopías fueron aisladas. El problema de la forma,
poco a poco se va convirtiendo en el principal valor de mercado
y por tanto en la única incógnita para la cual, la nostalgia reinante
pronto halló una fácil solución, convirtiendo la ciudad en un contenedor
de artefactos, envoltorios de una sociedad de consumo para
la cual la Arquitectura había perdido todo poder de respuesta.
La crítica es reducida a lo formal y el proyecto iniciado por «OPPOSITIONS
», de algún modo, se ve truncado.

Hoy en día, tras el agotamiento del discurso historicista, han
vuelto a resurgir las teorías críticas, aunque ya marcadas por el
paso del tiempo con el prefijo POST y así el post-estructuralismo
junto a un renovado post-marxismo vuelven a dinamizar la escena
arquitectónica y académica norteamericanas. En cuyas universidades,
de nuevo, es considerado reaccionario cualquier discurso
basado exclusivamente en criterios historicistas o en sensibilidades
poéticas, recuperando aquello que hasta entonces había sido
una constante en la vanguardia norteamericana, la relación entre
Arquitectura y Filosofía, e incorporando a la crítica arquitectónica
análisis de filósofos como Faucalt, Baudrillard o Derrida, en un intento
de proporcionar nuevos valores que sustituyan a conceptos
ya caducos.
Como he pretendido argumentar, las diferencias entre los sistemas
educativos estadounidense y español, son el resultado de
trayectorias culturales bien distintas, pero queriendo ser más rigurosos
habría que retroceder más allá de «OPPOSITIONS» y el
IAUS, y llegar hasta el arte conceptual y la influencia de Marcel
Duchamp en el arte norteamericano; pero sin duda este análisis
excede el sentido de este artículo y en cualquier caso existen otros
condicionantes de. carácter más estructural que explican en parte
estas diferencias, como es la separación entre educación y licencia
profesional que existe en los EE.UU. (5) o a su carácter privado
frente al estatal de la Universidad en España. Ello explica tanto
su dimensión más internacional como el carácter elitista de ciertas
universidades norteamericanas, con un control muy selectivo
de los estudiantes y una constante renovación del profesorado. Factores
que marcan diferencias y favorecen una educación que goza
de una vitalidad e intensidad envidiables pero, sin embargo, al
mismo tiempo, siempre se halla ante el riesgo del aislamiento, pudiendo
llegar a convertirse, en un limbo abstractamente dedicado
al análisis de la actualidad, pero desconectado de la realidad social
más próxima.

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En definitiva entre las certezas de la educación más tradicional,
fundamentalmente técnica, española y las dudas de la enseñanza
más intelectual americana, habría que procurar un difícil equilibrio
porque siguiendo el pensamiento de Tessenow « …para ser
buenos arquitectos necesitamos de un lado aspirar a ciertos y definitivos
elementos y por otro nunca abandonar la duda, al menos
tanto en cuanto no deseemos abandonar la certeza».
A modo de ejemplo de esta experiencia en el enseñar, valgan
los siguientes proyectos desarrollados en la Universidad de Columbia,
Nueva York, durante los cursos 1990 y 1991, en el programa
«Master in Advanced Architectural Design».
Columbia University junto Cooper Union son las dos únicas escuelas
de Manhattan, pero mientras Cooper -dirigida por Hejdukes
una escuela «undergraduated», lo equivalente en España a estudios
de diplomatura o pre-profesionales, Columbia es más reconocida
por sus programas post-profesionales de doctorado y master.
En cualquier caso ambas en su distinto papel, han mantenido
el espíritu de «OPPOSITIONS» y el IAUS, recuperando para Nueva
York ese papel de metrópoli plural y relativista ante la cultura,
capaz de acoger la diversidad del panorama ideológico
contemporáneo.

OCULAR – NEW YORK 1
Naciones Unidas, Nueva York
Es el título de una investigación sobre el conjunto de las Naciones
Unidas de Nueva York realizada en Columbia University por
C. Busch, T. Engaard, 1. Fermin-Didot, A. Gubitosi, A. Pomarico,
D. Remen, W. Rockwell, J. Schwrighoffer, P. Tow y yo mismo, coordinados
por el crítico H. Rashid, durante el verano de 1990 en Nueva
York.
OCULAR – NEW YORK " cuestiona el hito urbano que las Naciones
Unidas repesenta, generalmente entendido como una entidad
estable pero de especial interés por su condición de representación
de un tipo de poder, como diría Manfredo Tafuri, «entendemos
como función básica de la Arquitectura la legitimación de estructuras
del poder y por ello la actitud obligada de cualquier Arquitectura
crítica es una negación de esa legitimación, de esa representación
» (6). La construcción resultante de esta investigación
-exhibida en la galería AEDES de Berlín, el Instituti per gli studi
Filiosofici de Italia, Haus der Arkhitektur de Austria y el Museo Español
de Arte Contemporáneo de Madrid- no representa Arquitectura
de un modo convencional, sino que pretende-ocupar el espacio
con conceptos arquitectónicos traducidos de un modo literal
sin la necesidad de ningún otro programa como argumento; para
ello la metáfora utilizada de un modo directo es el principal
instrumento.
Asumido que desde una escuela de Arquitectura, las posibilidades
de intervenir en «lo real» son engañosas, esta construcción,
se proyecta como actuación directa, sin representación, una
«simulación» concepto desarrollado a partir de las teorías del filósofo
francés Baudrillard, quien sostiene, que en la era de la comunicación
y de la reproducción en que vivimos, la simulación es lo
único auténticamente real «De medio a medio lo real se volatiza…
y en el límite de este proceso de reproductibilidad, lo real no es
aquello que puede se reproducido, sino aquello que ya ha sido reproducido,
lo hiperrea/» (7).
La construcción resultante pretende ser una investigación sobre
métodos de proyectación y no debe, por lo tanto, ser interpretada
como una maqueta o cualquier otro tipo de reproducción. En
este proceso, a diferencia de lo que diría Heidegger construir, precede
al habitar.

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LABORATORIO DE LUZ
Penn Yards, Nueva York
La luz ha marcado históricamente, todo un entendimiento fenomenológico
de la Arquitectura y de hecho luz y espacio han sido
y todavía son, el único argumento de muchas de ellas. Las pretensiones
de este proyecto es superar esas limitaciones e investigar
las posibilidades de la luz como justificación de un espacio,
sin caer en el subjetivismo de las sensaciones o de las emociones.
La estrategia ha sido entender la luz como un hecho físico,
medible y cuantificable partiendo de las teorías cuánticas de la Física,
para luego desarrollar conceptos de movimiento, transformación
y virtualidad del espacio. Para ello analogías entre luz y sonido,
Arquitectura y Música han permitido crear un método y un espacio
olvidándonos de su poética como disculpa. El trabajo desarrollado
por Moholo-Nagy sobre la representación bidimensional
de la Música, junto con el propio lugar, los Penn Yards de Manhattan,
han sido los datos más fiables.

INSTITUTO DE LAS ARTES VISUALES
Amsterdam
El panopticón, un tipo de cárcel desarrollado en el siglo XVIII
por Bentham y que permitía a un vigía situado en el centro de un
anillo de celdas controlar todo su interior gracias a su particular
diseño espacial, sirvió a Faucalt para desarrollar su teoría sobre
la Arquitectura como instrumento de poder o máquina de control.
El diseño del Instituto pretende ser un instrumento de crítica,
desarrollando ciertos conceptos de Duchamp sobre la relación entre
observador y objeto artístico que se establecen en esa relación de
vouyerismo sacralizado que llega a ser la relación entre observador
y objeto artístico, dentro de un museo.
El Instituto se plantea, en términos de metáfora, como un volumen
contenedor y otro contenido, uno alberga las obras de arte,
otro los visitantes; uno es estático mientras otro se desplaza en
su interior pero sin nunca llegar a tocarlo.
Los volúmenes planteados se diluyen formalmente, dispuestos
sobre un camino que va desde el canal hasta el centro del lugar,
convirtiéndose en camino en sí mismo, definido espacialmente
por planos de vidrio. Se suprime cualquier intención de formalización,
la definición del Instituto viene dada tan solo por transparencias.
Es una Arquitectura donde densidad y profundidad, ambigüedad
e indefinición en la forma, son también cualidades y que
aspira llegar a ser Arte sin necesidad de artistas.
El valor de estas investigaciones, no pretende ser por sus resultados
estéticos, su interés radica en sus múltiples lecturas, en
la capacidad de innovación de sus planteamientos y el rigor de su
método, a veces, tan solo en su capacidad para generar debate
y crítica en torno a la propia Arquitectura, sin embargo los objetivos
son tan ambiciosos como arriesgados, descubrir nuevos métodos
de proyectación que sirvan de soporte a ideologías críticas,
para ello a veces resulta necesario cuestionar principios fundamentales
de la Arquitectura tradicional y así, poder hallar las nuevas
bases que la disciplina necesita, asumiendo que para poder construir
un nuevo sistema es condición necesaria primero destruir el
existente.
Si bien puede parecer una batalla perdida o incluso inútil, no
conviene olvidar, que como dijo Faucalt « Todo el pensamiento mo··
derno está atravesado por la ley de pensar lo impensado».

NOTAS
(1) Visions unfolding: Architecture in age of electronic media, Peter Einseman,
DOMUS, Enero 1992.
(2) Architecture, Criticism & Ideology, Joan Ockman, Princeton Architectural
Press, 1985.
(3) «OPPOSITIONS», N. o 3, IAUS. MIT. Press, 1974.
(4) Columbia junto con Cooper Union son las dos escuelas de Arquitectura de
Manhattan, pero mientras ésta es una escuela de n’ive’l «undergraduated»,
lo equivalente en España a estudios de diplomatura o preproTeslonales, la
primera es reconocida por sus programas de master y de doctorado.
(5) En los EE.UU. tras completar los estudios de Arquitecto son necesarios tres
años de experiencia profesional antes de poder realizar el examen conducente
a la obtención de la licencia.
(6) Theories and History of Architecture, Manfredo Tafuri, Harper & Row, 1976.
(7) Simulations; Jean Baudrillard, Columbia University, 1983.
FIGURAS
1.Ocular – New York 1. Naciones Unidas.
2 Y 3. Laboratorio de luz, Nueva York.
4,5 Y 6. Instituto Artes Visuales, Amsterdam.
10,11 Y 12,
13, 14 Y 15. Laboratorio de luz, Nueva York.
(Todas las ilustraciones responden a proyectos realizados por el autor en la Universidad
de Columbia, de Nueva York, durante el programa de Master in Advanced
Architectural Design, 1990 y 1991).
BIBLlOGRAFIA
– Conversaciones con Marcel Duchamp, Pierre Cabanne, Editorial Anagrama,
Madrid, 1982.
– Theories and History of Architecture, Manfredo Tafuri, Harper & Row, 1976.
– Space, Knowledge and Power; Faucalt, Skyline, Nueva York, 1982.
– Simulations; Jean Baudrillard, Columbia University, Nueva York, 1983.
-Architecture, Criticism & Ideology, Joan Ockman, Princeton Architectural
Press, Princeton, 1985.
-Architecture, Reproduction, Beatriz Colomina, Princeton Architectural Press,
Princeton, 1988.
– Restructuring Architectural Theory, Diani e Ingraham, Northwestern University
Press, 1989.
– Thinking the present, Michael Hays, Princeton Architectural Press, Princeton,
1990.
– Drawing, Building,

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