La vida social en los espacios urbanos pequeños (1980) William H. Whyte

William H. Whyte escribio en 1980 un libro de este titulo con sus experiencias en la Street Life Project (fundada en 1971). Este antropologo fallecido hace mas de diez años estudio la interacción ciudadana con el espacio publico y su mobiliario. Los flujos que la generan y para ello hizo una serie de experiencias con camaras y encuestadores de campo que trasladarian a su libro.

Definió el conformismo de las grandes empresas y advirtió sobre los peligros de su extensión a otras áreas en un libro clásico, El hombre organización. White, que era director adjunto de la revista Fortune en 1956, cuando escribió su célebre best-seller, emprendió más tarde una nueva carrera como estudioso y profesor del hábitat humano, especialmente de la vida en las calles y los espacios urbanos.

Sin embargo, fue El hombre organización la obra a la que debe su celebridad. El libro se situaba dentro de una corriente crítica con estudios bien fundamentados y socialmente críticos que aparecieron en los años cincuenta. Entre ellos, La muchedumbre solitaria (1950), de David Riesman, sobre la formación de los valores de la clase media urbana; Los persuasores ocultos (1957), de Vance Packard, una disección crítica de la publicidad y el consumismo, y El capitalismo americano (1952), de John Kenneth Galbraith, centrado en el estudio de los oligopolios y los poderes compensadores.

Por su parte, White descubría bajo una apariencia de vigor empresarial y atrevimiento en los negocios un conformismo y una burocratización creciente que se estaba extendiendo también a las instituciones académicas y científicas. En su opinión, las ideas de los individualistas audaces habían sido sustituidas por «las modestas aspiraciones de los hombres organización que limitaban sus aspiraciones a conseguir un buen trabajo con una paga adecuada, un buen plan de pensiones y una bonita casa en una comunidad agradable poblada por gentes tan parecidas a ellos como fuera posible».

White había nacido en Chester (Pensilvania), donde su padre ocupaba un puesto ejecutivo en los ferrocarriles. En 1939 se graduó en la Universidad de Princeton. En 1941, durante la II Guerra Mundial, se alistó en la Infantería de Marina, de donde se licenció en 1945 con el grado de capitán. Ocho meses más tarde se incorporó a la Redacción de Fortune.

En 1958 abandonó la revista para entregarse al estudio de los espacios rurales y urbanos en los que el hombre pueda mejorar sus condiciones de vida. Entre sus obras de esta segunda etapa se cuentan El último paisaje (1968), La vida social en los espacios urbanos pequeños (1980) y City (1989). Fue también asesor de numerosos proyectos de construcción y profesor del Hunter College de la City University de Nueva York.

La vida social en los espacios urbanos pequeños (1980) bajar PDF encontrado en la red casualmente en formato pDF esta en plena actualidad. Nos conecta con una legión de estudios jovenes de arquitectura que quieren redifinir la funcionalidad publica de los espacios y mejorar su ámbito cercano en base a la innovación e investigación previa sobre usos y costumbres.


William H. Whyte wrote the book in 1980, an outgrowth of his work as the director of the Street Life Project (which he founded in 1971). This group diligently recorded how people use public space. Moveable vs Fixed furniture. Placement of trees. Places to eat. Relationship of shops to open space. Sight Lines. They recorded. The book reads like a manual for making good public space, written by anthropologists of American Urban Natives.

The book isn’t a scientific treatise, or an unbiased state-sponsored report, even though all of the techniques used to gather data have a long track record in the science community. Yet concealed in the trappings of scientific data, Mr. Whyte makes palpable the perceived cynicism on the part of corporate and urban architects toward the use of public space. The data is brilliantly and swiftly put to use. In addition, there is a bias against anything that would prevent people from sitting on a low ledge (spikes, bars), yet the section called «The Undesirables» seems to describe passive, friendly, capitalist ways of keeping drunks away from your nice public space. What is powerful about these biases, aside from what you may think of their merits, is that they enter the conversation about designing public space at its source. The book is about the details that make public spaces in the city thrive.

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